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jueves, 13 de diciembre de 2007

Capítulo 18: Udaipur Brothers en The Lake City

Este capítulo debía de ir a continuación del 12, ya que esa fue la siguiente parada, y allí en Udaipur nuestros dos aventureros prepararon la crónica del día. Pero las especias se les habían subido a la cabeza, el curry corría por sus venas, y el "masala tea" los tenía como locos, con lo que se olvidaron de mantenernos al día. La siguiente aventura es tal cual la escribieron en la Ciudad del Lago:


Después de meternos otro buen desayuno en el hotel de Kumbalgarh, pusimos rumbo a Udaipur, también conocida como la Ciudad del Lago. La carretera por la que circulamos era bastante estrecha, vamos que cada vez que venía un coche, los dos a la cuneta para no chocar, pero nada, ya estamos acostumbrados. O eso creíamos, porque cuando un Jeep nos hizo giratorio el retrovisor pensamos, esta vez si que ha sido "uuuuyyyyy"...
Carlos Sainz tiene un gran competidor en nuestro chófer y su Tata.

Durante el trayecto se nos cruzan distintos animales, vacas, cabras, perros, algún cochino jabalí, ardillas, y alguno que otro más que no sabemos que son. Nuestro guía nos pregunta si en España también cazamos animales, como aquí (aunque el gobierno aquí ya está intentando controlar la caza). Le hemos dicho que si, aunque no tenemos claro que haya entendido el concepto, como le de por visitar España rifle en mano, la liamos gorda...

Por la mañana hemos visitado otro "palacete" (estos maharajás tan flipaos...), con guía en "español", la entrada por una persona adulta eran 50 rupias, pero si querías meter la cámara, otras 200 más por cada uno, ¡¡cago en ros!!, estos igual piensan que vamos a copiar los planos para hacer uno en Madrid!!. Intentamos colar las cámaras como si fueran niños japoneses (20 rupias) pero no coló.


Después de la pateada y el calor por el palacio, le decimos al guía que pasamos de hacer más excursiones turísticas llenas de guiris, que no nos importa no ver el "jardín botánico", porque en Gijón hay uno que ye lo máximo. Así que nos piramos a nuestra bola, que es como de verdad se disfruta este país, entre calles y confraternizando con la gente. Estábamos tan cansados de tanto palacio que nos pusimos a hacer fotos hacia el otro lado, para chulos nosotros, quereis palacio, pues nosotros fotografiamos la ciudad, ¡toma ya!


Nos metemos en un restaurante en lo alto de un edificio (Maxim´s Café) , es flipante, en la primera planta una tienda de pinturas, en la segunda una vivienda, en la tercera una cocina, y en la cuarta y quinta (ático) las mesas para los clientes del restaurante. A Fabadín casi le da un yuyu cuando se dio cuenta de que el restaurante era musulmán y no había carne, pero bueno, al final picó de esto, lo otro y lo de más allá, y quedó fartucu.


Entre foto y foto, de repente nos encontramos con tres chavaletes de corte un tanto macarrilla, que andaban a sus cosas por la ciudad. Hablamos un poco con ellos, y nos piden que les hagamos fotos. Su abuela, Milagrinos, estaba muy contenta cuando vio que estos Caborian les hacían una sesión para la portada de su primer disco. "Son buenos guajes" decía la abuela orgullosa de sus nietos mientras estos enseñaban sus flamantes billetes.


Cuando les hicimos la primera foto nos dimos cuenta, eran los mismísimos Udaipur Brothers, los famosos raperos del Rhajastan. No hay más que verles con sus poses amenazadoras y su vestimenta típica del hip-hop. Que tiemblen los Bombay Rockers porque estos vienen cargaditos de agua del lago.


En el medio del lago está el famoso hotel de la película de James Bond contra Octopussy, íbamos a ir a saludar a Bond, James Bond, pero al final pasamos, porque había una puesta de sol preciosa que preferimos contemplar justo al lado del hotel. Otra puesta de sol y los intrépidos aventureros sin churri para contemplarla, cuanto sacrificio hay que hacer por el bien de la investigación!!



lunes, 10 de diciembre de 2007

Capítulo 17: La mítica vaca

Ya de vuelta, nuestros intrépidos aventureros están recopilando información de su viaje por el paraíso de les vaques. Mucha carretera, pueblos, atravesando desiertos y montañas, con la misión de descubrir los secretos más guardados de este fabuloso país que es la India.


A su llegada a Delhi, por la noche, les extrañó ver una vaca en medio de la carretera, pensaron que seguro que se le había escapado a algún pastor de su finca, y andaba por ahí perdida. Pero poco a poco se fueron dando cuenta de que no era nada extraño ver vacas en medio de los pueblos, carreteras y ¡¡autovías!! (las autovías nada tienen que ver con las que hay por aquí, maaaaaaaadre mía...).


Dando un paseo por Jaisalmer, se encontraron con esta "magüeta" que comía plácidamente dentro del "hall" de una casa (¡a ver quien coño la movía de allí!). Después de varios días, y tras una dura investigación, Percebín y Fabadín descubrieron que les vaques son sagraes!! A quien se le ocurra darle un ñasco a una ya se puede poner a correr como Forest Gump por todo el país, atravesar Pakistán, y seguir por lo menos hasta Rusia si quiere llegar con vida a su país...


Eso si, también estos expertos investigadores descubrieron al final de su viaje, y para sorpresa de su gran chófer, que en ciertas partes del sur de la India, puede "conseguirse" un filetín de ternerina si eres caprichoso y tienes cuidadín. Ahora que viendo las condiciones en las que viven... casí que es preferible seguir con la dieta de arroz y pollo...

Es jodido ser vaca en la India, no te comes un rosco, todo el mundo pasa de ti, nadie te mete mano, te miran pero no te tocan, ni que fuera un escaparate en el barrio rojo de Amsterdan. Casi mejor las vaques asturianas o galegas, que se disfruta moito máis.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Capítulo 16: Varanasi, río muerto, fuente de vida

Otra nueva etapa de nuestro viaje, quizás la más dura de nuestras paradas en esta expedición. Menos mal que no hemos empezado aquí el trayecto porque a lo mejor no seguimos. Varanasi, a lo largo del Ganghes, con sus más de 80 gaths es una ciudad que vive por y para el río. Sagrada para todos los indios y sobre todo para todos los muertos que vienen a finalizar sus días aquí.


Llegamos a la estación tras una noche de tren-litera con el inserso francés. Por una vez el tren llega puntual (aquí es normal que se retrase un par de horas). El calor es sofocante y en la estación nos está esperando un nuevo chófer que se sabe de memoria 3 frases sobre Varanasi, Shiba y la cremación, (las puede repetir con los ojos cerrados).


Tras dejar el hotel los aventureros se dedican a recorrer el mercado local para terminar en un gath donde realizan cremaciones. A Fabadín las tripas le rugen y se van a comer a un restaurante con unas bonitas vistas al lugar de las cremaciones, manda huevos, y no se les ocurre otra cosa para comer que pollo barbacoa. Mientras esperamos que maten la gallina, nos reencontramos con un viejo amigo de Percebín, al que conoció en un viaje a La Habana. El tiempo trata bien a Jack, ex-agente de la CIA con misiones en Iberoamérica (Panamá, Brasil, México, Guatemala, Argentina), exmilitante de Vietnam y gran conocedor del sudeste asiático. Su churri, una filipina guapísima (podría ser su nieta), nosotros empezamos con el "cago en rós como se las gasta el Jack" y cosas así. Hasta que se pone a hablar en castellano mientras nos muestra por las ventanas del mirador como preparan el cadáver de una anciana recién llegada, como terminan con una, llega otra, na lo mejor para abrir el apetito. Varanasi es un cúmulo de sensaciones contradictorias difíciles de explicar si no se viven.

Tras el Patxarán y sobremesa con Jack y su chica, nos vamos Ganghes abajo viendo la de dios de iluminados (o lo que es lo mismo: guiris flipados con el rollito local, casi levitando. Eso si, muy limpios y aseados todos, casi casi como la gente local, en fin...). Al Percebín otra vez más le ofrecen hachis, opio y marihuana, a ver si se afeita porque a este paso en Delhi monta un local. Por el camino unos paisanos se nos presentan dándonos la mano, pero según se la dabas, empezaban a hacerte un "masaje", Percebín dejó que un paisanucu local lo "relajase" un poco, pero Fabadín puso cara de guerrero en tiempos de Don Pelayo, y dijo que a él no lo tocaba ni dios... (sobre todo después de ver las caras de Percebín...).


Llegamos al Crematorio principal de Varanasi, 24 horas / 7 días a la semana quemando cuerpos, tienen madera cortada como para armar 50 barcos (con cada persona utilizan 200 kilos de madera y tarda en consumirse unas 3 horas). Se queman al día unos 200-300 cuerpos, superando esta cifra en algunas ocasiones. Esto lo vemos desde una barca mientras anochece, y los aventureros se empiezan a quedar sin fuerzas.


A la mañana siguiente, nos toca ruta en barca para ver como se purifican (por decir algo) en el Ganghes. y seguir admirando la ribera del río y las costumbres de sus gentes. Fabadín estuvo a punto de darse un chapuzón con los locales en el río, para espabilar un poco, porque con tanto madrugón apenas acertaba a encender la cámara, es lo que se llama el empanamiento matutino. Eso si, fue ver el color del agua, y no hizo falta ni comprobar la temperatura (bastante fría), se le abrieron los ojos como platos.


Después de la aventura acuática, nos vamos a reponer fuerzas (uno no puede levantarse a las 5 de la mañana y no desayunar, eso no puede ser bueno...), pero de camino al hotel, el "taxista" tiene que aflojarle pasta a un poli para dejarnos pasar, nos cuenta que la policía está constantemente pidiéndoles pasta. Es la leche, no se conforman con ser funcionarios no, se pasan el día estrujando a la gente, y recibiendo billetes "de estrangis"...



Pero no podíamos abandonar Varanasi sin perdernos otro rato por sus calles, encontrarnos con la sonrisa de los niños, y sortear motos y "tuc-tuc" como si de un encierro de los San Fermines se tratase.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Capítulo 15: Agra, un clásico

Vamos quemando etapas de nuestro viaje, el cansancio se hace presente cada día que pasa, y estos aventureros con su chofer llegan a Uttah Pradesh.


Tras salir de Jaipur paramos en un poblado cerca de la jaigüei (manda narices con las autopistas de aquí: kamikazes, vacas por el medio, de todo menos guardia civil) donde se dedicaban al cultivo del arroz y del forraje para el ganado. Nos enseñan el pueblo, como viven y se dejan hacer unas fotos por estos dos pirados.



Llegamos, bueno entramos en Agra donde la polución es la ostia, terminas con la nariz negra, de lo que se respira aquí. El chófer ya nos dice que si no fuera por el Taj Mahal, ni dios visitaría esta ciudad (cuanta razón tenía)....es un auténtico caos y tiene poco que ver, la tarde de relax y a comprar los top ten de la música hindi, vamos cargados de grandes éxitos.


La mañana siguiente el chófer nos recoge del hotel a las 5:45 AM, no son horas de despertar a ningún forastero pero es que si no vamos a terminar hasta las pelotas de los grupos guiris, con lo cual asumimos la decisión y estamos hechos un pincelín a la hora prevista. Aquí los vendedores ambulantes ya son unos pro de los idiomas, frases hechas, el 2x1 y la madre que los parió.


Para entrar en el Taj están prohibidos los teléfonos, el tabaco, la comida, ir en coche y mear en el recinto. te dan unos patuquines de la central nuclear y a patearlo mientras el guía te cuenta el por qué del Taj Mahal. El Paisanu un tal Iñaki que emigró a la India e hizo fortuna y poder (clan mogol) montó este mausoleo de todo lo que quería a su churri, y cuando se murió se lió a quitar mármol de la cantera, hasta completar el chamizo. Eso si, por fuera que si simétrico en los cuatro lados, que si muy blanco, que si cambia de color, que si las fuentes, que si la leche con vinagre, pero todo lo grande que es, no se acordó de montarlo por dentro. Enterró a la guaja dentro y ya está, pa que más.


Os íbamos a poner la típica postalina del monumento, pero esa os la bajáis de la página de Rafa Espada que no dejó ni un ángulo por fotografiar. Así que nosotros hemos tenido que tirarnos por los suelos pa sacar algo distinto. Rafa al próximo sitio que vayas, acuérdate de los demás...


Ya por la tarde tras dormir un buen rato y descartar el fuerte rojo, (mira que les gustan los fuertes, los palacios a esta gente, cago en rós) nos "cruzamos al otro lado del río" como los tantangao y vimos la puesta de sol sobre el mismo monumento. Allí nos volvieron a ofrecer un paseo en camello, pero teniendo en cuenta que todavía nos duelen las nalgas de la primera caminata con el ca-me-lli-to, les dijimos que o traían un elefante o pasábamos de animales.

El chófer hábil y conocedor de los mil rincones de esta urbe, nos llevo a un curioso puente, muy bien asfaltado, con circulación ordenada, semáforos, cámaras de seguridad y pasos de cebra (y seguro que os lo creeis, putos) donde un niño avispado y descerebrado casi trunca la carrera de modelo y actor de Bollywood del pobre Percebín. Menos mal que el galego tiene la cabeza más dura que el mármol del Taj Mahal y remató a gol con la parte trasera de su cabeza. (Ahí se ahogue en el río el simpatiquín de la piedra, cago en todos sus muertos).


Ya por la noche, aprovechamos para comprar alguna cosuca y tomar algo tranquilamente en un chigre hindú con nuestro chófer, que temía llevarnos allí porque algunos turistas se quejan de que si las copas no son de cristal de Bohemia, que si las coca-colas están caducadas (seguimos sin tomar una bebida que no esté caducada...), pero claro, Percebín y Fabadín ya están curtidos en estos ambientes, y era como estar en casa.

Después pusimos rumbo a la estación de tren, esperaba un viaje de unas 14 horas, durmiendo en unas literas con ventilador en el techo y todo... vamos a todo lujo. Eso si, la compañía era bien buena, un extenso grupo de mujeres francesas de la tercera edad, unas cachondas las paisaninas, que iban con pijamín y todo, y no tenían ningún reparo en despelotarse en medio del pasillo para cambiarse...un culito de 65 años, mmm que experiencia...

martes, 27 de noviembre de 2007

Capitulo 14, Jaipur o lo más auténtico de la India

Llegada a Jaipur, la capital del Rajasthan, donde Percebín y Fabadín pasarán dos noches para reponer fuerzas. Nada más llegar, dejan sus fardelas en el hotel y se tiran a la calle. Hace un calor del carajo, pero están con fuerzas y se dedican a pasear por las verdaderas calles de Jaipur, fuera del turisteo guiri y de los grupos de abueletes. Se nota que es temporada alta de turismo, pero nuestros fotógrafos se escabullen en las sucias calles de la capital, olisqueando el auténtico ambiente de la ciudad.


Después de retratar a media ciudad, se dan cuenta de que no han comido, ya que el estómago de Fabadín dio la alarma, y tuvieron que salir por patas a intentar comer algo. Estaba complicado el tema de la comida en Jaipur, así que al final, cual dos monos más de la ciudad (hay monos por todos lados...), compraron un par de plátanos y unas galletucas y a seguir dándole. Patearon la ciudad toda la tarde, disfrutando de la alegría de sus gentes, que a pesar de las condiciones en las que viven no dudan en posar y arremolinarse delante de nuestros objetivos.


La vuelta al hotel, en tuc-tuc, el piloto se saltó un semáforo (como muchos por aquí...) pero lo pilló un guripa y le quitó la licencia. El probe paisanín llevaba un disgusto "que pa qué", seguramente a la vuelta tuviese que aflojar dinero para recuperarlo, "así de fácil" funcionan las cosas en este país..."Cago en rós si solo era un semáforo.." pensaba el pilotillo....


El Hotel, un Heritage, acojonante como el resto de todos los que han visitado hasta ahora, ese estilo decadente y en el que se vislumbran las grandezas de la época de oro de la India. Su hall de entrada, sus mesas, y nuestros intrépidos viajeros tomándo una KingFisher con Lemon Mirinda, una clara con limón pa ser más claritos.


Este primer día en Jaipur tenía una sorpresa más, nos invitaron a una boda hindú auténtica, vaya montaje para el evento. El novio a caballo por las calles de Jaipur hasta el templo donde recibió la bendición y después una procesión al más puro estilo Semana Santa con porteadoras de luces, banda de música, bailes, dos camellos, dos elefantes y un huevo de personas. Aquí las bodas son muy particulares, la gente bebe antes (los hombres y sin que los vean las mujeres) y bailan hasta llegar al parque cerrado, después cenan y acto seguido se piran, no hay ni paquito el chocolatero ni langostino ni ligarse a la prima de la novia..., Aquí es donde el novio conoció en persona por primera vez a su futura esposa, casi ná, como para que te toque una feuna hindú y ya ni te bajes del caballo y salgas por pates hasta Calcuta, son costumbres de aquí.

El regreso al hotel, en casa dios, en un tuctuc, 7 personas, dos de ellas en el maletero, pa cagarse, como locos por las calles de jaipur lo que daba el motorín. Miedo es poco pero ya están acostumbrados a la circulación india. Ojo que cuando lleguen a España va a temblar la M30.


Al día siguiente madrugar para subir al Fuerte de jaipur en elefante como si se tratase del gran circo de Angel Cristo, que bestias, cuesta arriba con turistas de mil sitios. El fuerte como todos, estos maharajas vivían como dios en su tiempo (ahora tb pero no se les ve), el paisanu de este pesan más de 200 kilos, se desayunaba 10 litros de leche y 5 kilos de dulces, tenía 12 churris oficiales y más de 200 concubinas, cumplía todas las noches echando un mínimo de "8 vistas a la montaña", con este ritmo de vida es normal que se muriera con 39 años, ese ritmo ni Rocco.



El resto del día descansando y recuperando fuerzas para la siguiente etapa.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Capítulo 7, Los preparativos

Las fardelas están preparadas, las madreñas bien limpias, y el dinero bien sujeto con su goma ajustada con una doble vuelta. Después de degustar un par de buenos filetes de ternera roxa, Percebín y Fabadín han bajado al chigre de la esquina a celebrar que por fin comienza su aventura.

Como si de cualquier Melendi se tratase, el camarero sorprendido les ha servido una buena copa de ron dominicano, eso si, en vaso de sidra, las cosas hay que hacerlas bien...

Mientras colocan todo el papeleo del viaje, libro de familia numerosa, el carnet de tractor, carnet de socios de honor de la AIV (Asociación de Investigación Vacuna), y demás documentos, hacen tiempo hasta que su vuelo despegue.

Quedan unas pocas horas para que Pedrín El Taxista, otro asturiano aventurado en la capital, venga con su deportivo a recogerlos y llevarlos al aeropuerto. Percebín ya está acostumbrado a los viajes largos en avión, aunque el trayecto más largo que hizo Fabadín fue de media hora... Eso si, una vez fue de Asturias a Barcelona en 11 horas de tren, así que podemos decir que también está acostumbrado a las largas travesías...

Procuraremos contaros más cosas durante el viaje, de todas formas, llevan un cuaderno con doble línea para apuntarlo todo, unos lápices del nº 2 y una buena goma de Milán-Nata, por si la tecnología no está tan a mano como imaginan.


Deportivo de Pedrín El Taxista

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Capítulo 6, La comida

Investigando sobre la comida típica de la India, Percebín y Fabadín están muy ilusionados, ya que hay grandes posibilidades de que también tengan fabada. En este pais basan sus comidas en arroz, legumbres y muchas especias (dependiendo de la zona), por lo que no sería raro encontrarse una variedad de una buena fabada con... ¿curry?
Ya son varias las coincidencias con sus respectivos lugares de origen, las vacas, las legumbres, quien sabe si habrá alguna variedad de sidra o licor café...


También es típico de algunas zonas, sobre todo al norte, el uso de productos lácteos (¡si es que con tanta vaca hay que aprovechar la materia prima!), el paneer, el ghi (algo parecido a la mantequilla...) forman parte de la alimentación diaria hindú. En cuanto a la repostería, no tienen muy claro todavía que encontrarán, ¿habrá frixuelos?, ¿alguna variedad de la Tarta de Santiago tal vez? Eso es algo que tendrán que descubrir cuando comiencen su aventura...


Capítulo 4, El idioma

Una de las aventuras que estoy seguro que dará para muchas anécdotas, es el idioma. A Percebín y Fabadín no les ha dado tiempo a aprender el hindi, por lo que han dado alguna clase de inglés con Muzzy, ese entrañable extraterrestre verde. Después de aprender a decir vaca en inglés (recordemos que es el principal objetivo del viaje), preguntar la hora, y decirle a un taxista que los lleve a su alojamiento, están preparados para charlar amistosamente con los lugareños.

Si bien nuestros dos aventureros han puesto todo su empeño en aprender inglés, no es lo mismo aprenderlo con el profesor Muzzy que ponerse a practicarlo de verdad. Recientemente Fabadín estuvo conversando con personas de habla inglesa, y bueno, digamos que habrá muchas historias que contar durante el viaje, esperemos que los pastores que cuidan de las vacas no hablen un inglés "muy cerrado"...



Por suerte Percebín pudo estudiar un par de cursos más por fascículos, algo que seguro nos vendrá muy bien para comunicarnos con el chófer, no sea que por un error de comunicación, nuestros dos intrépidos investigadores cambien de pais sin darse cuenta...

martes, 13 de noviembre de 2007

Capitulo 3. La música

Siguiendo con nuestra fase de previaje, percebin y fabadín, (quién habra sido el puto que nos ha puesto estos nombres) siguen buscando datos de la India. Al Fabadín le va mucho el rollo musical, así que nos ponemos a buscar el Top Five Hindú:

En el Nº5



En el número 4:


En el número 3:


En el número 2:


En el número 1:
Los famosos Bombay Rockers

Queremos tararear las canciones que suenen en el radiocassete de alta fidelidad de nuestro Tata Delco por las llanuras indias, mientras nos tostamos en los más de 3000 km de rutas en busca de la mítica vaca sagrada.

Capítulo 2. El terreno

Los 2 aventureros con los ahorros de un año se lanzaron a la aventura de localizar las vaques indias...¿Tendrían los indios una cuota láctea? ¿Habría asadores argentinos con entrecots sabrosos de ternera hindú? ¿Necesitaríamos la barbacoa portátil? ¿Hay algún toreropp indio? había tantas preguntas por resolver que se lanzaron a buscar por internet. Lo primero localizar el terreno y buscar la mítica ruta que nos llevaría a conocer los entresijos de la India y sus no menos famosas vacas sagradas, un país donde las vacas no tienen ojos, o por lo menos eso hemos leído.

En este mapa se puede ver la zona por la que nos moveremos con nuestro mítico chófer. ;-)


View Larger Map

Un trayecto que nos hará visitar Delhi, Mandawa, Bikaner, Jaisalmer, Jodhpur, Ranakpur, Udaipur, Pushkar, Jaipur, Fatehpur, Agra y Varanasi en busca de los míticos cuernos vacunos...

De todos es sabido y tiene su fama ganada, que el pobre Fabadín es como Carpanta, no para de comer y si pasa mucha hambre, es posible que acabe con el chofer o mordiéndole en una hermosa nalga a una vaca de estas que tanto abunda en este país.

Antes de partir os iremos contando nuevos datos de esta gran aventura...

Capítulo 1. Los comienzos

Érase una vez un gallego (Percebín) y un asturiano (Fabadín), que un buen día decidieron poner rumbo a la capital de España con el ánimo de conseguir una vida digna. Cogieron sus madreñas y su fardela, y allá que se fueron cada uno por su lado.
Fueron haciéndose a la vida en la gran ciudad, que no fue fácil para dos ratones de campo. Pero eran hábiles y dicharacheros, y poco a poco se iban haciendo a las costumbres madrileñas.

Con el tiempo estos dos aventureros se conocieron en un trabajo, el cual si bien no era ninguna maravilla, les permitía sobrevivir y pagar sus vicios (algo viciosetes si que eran, como todo buen aventurero). Un día descubrieron que los dos tenían una cajina negra con un botón que hacía "clic" (aunque la de Percebín hace CLAC, más contundente...), y empezaron a aventurarse por las noches en locales oscuros de la gran urbe.

Sin comerlo ni beberlo, tomando tranquilamente un café (vale si, bebiendo...) les asaltó una duda. Tanto en Galicia como en Asturias, tierras queridas respectivamente por Percebín y Fabadín, había una cosa sagrada, las vacas (o vaques), un gran animal que da leche y rica carne. Y la duda era, que habían descubierto que en un país lejano, del continente asiático, ¡¡las vacas también eran sagradas!!

Tomaron la decisión de ir ahorrando billetinos, bien sujetos con la goma de toda la vida, y escondidos bajo la almohada, para ir a investigar a India (el pais lejano del que hablaron aquel día) si sus vacas eran parecidas a las magüetas y roxas de su tierra de la tierna infancia. Pues bien, nuestros dos intrépidos personajes parten ilusionados esta semana hacia dicho pais, en busca de conclusiones, saber como alimentan a estos sagrados animales, a qué sabe su carne, y todo lo que puedan averiguar.

Esperamos tener noticias pronto de Percebín y Fabadín...